La razón última para recurrir a consultores suele ser que alguien clave para la empresa o el proyecto se mantenga alejado durante un largo periodo de tiempo debido a una emergencia. En lugar de emplear permanentemente a un ejército de profesionales de alto nivel como refuerzos a tiempo completo, tenga preparado un plan B recurriendo a un consultor. Los empleados impedidos, los plazos de los proyectos que se avecinan, los cambios repentinos en la dirección del proyecto y otros acontecimientos similares pueden afectar a su negocio si no está preparado.
Cualquier tipo de conocimiento que sea esencial para su negocio debe mantenerse cerca. Sin embargo, a veces puede necesitar conocimientos en áreas ajenas a su enfoque principal para un proyecto específico. Esta es una situación clásica en la que puede contar con un experto que entre, haga el trabajo y salga de nuevo, en lugar de pasar por el molesto (y largo) proceso de adquirir esos conocimientos que faltan y que no le aportarán mucho en el futuro, o contratar a alguien como empleado permanente que sólo tendrá un tiempo limitado de impacto para su equipo.
Al centrarse en sus conocimientos básicos, evita inflar su plantilla. Al contratar a un consultor, está invirtiendo en un profesional con experiencia que no necesitará más introducción a un tema: el consultor llegará, hará su trabajo y se marchará tan pronto como haya terminado su labor. Podrá reaccionar rápidamente a los cambios y la evolución de sus proyectos, sin compromisos financieros a largo plazo. Mantenga su funcionamiento ágil y eficiente.
Un consultor interno es, a primera vista, igual que un consultor externo: un profesional al que se contrata para resolver un problema organizativo y aplicar las soluciones con el fin de mejorar el rendimiento de una organización. Ambos tipos de consultores pueden trabajar en todos los ámbitos posibles de la gestión y la organización: desde la planificación estratégica hasta las fusiones y adquisiciones, las finanzas, la eficiencia de la organización, la mejora de los procesos y la tecnología. Al igual que los consultores externos, los empleados internos de una organización también pueden funcionar como asesores, agentes de cambio, facilitadores de la ejecución, entrenadores o formadores. La diferencia radica en la relación con la organización cliente; los consultores internos están en nómina o se limitan a asesorar a tiempo completo dentro de una organización.
La principal razón subyacente para el aumento de la consultoría interna es el hecho de que las organizaciones están de acuerdo en que hay una necesidad constante de experiencia de terceros. Así, para limitar la tendencia a depender a largo plazo de empresas de asesoramiento que cobran sumas exorbitantes, algunas organizaciones crean sus propias unidades de consultoría interna. Estos asesores informan a un departamento central de consultoría, que selecciona a determinados empleados de diferentes unidades de negocio dentro de la organización para dirigir el proyecto. Técnicamente, todos los miembros del equipo trabajan para la misma organización, pero el departamento de consultoría funciona como un externo, ya que los asesores no trabajan para esa unidad de negocio concreta.
Decidir que se necesita un consultor suele ser un momento “a-ha!”. Cuando te enfrentas a un problema que simplemente no tienes los recursos para resolver, es algo nuevo en lo que te estás sumergiendo o quieres una opinión externa e imparcial, un consultor parece la respuesta lógica. El problema entonces es: “¿A quién contratamos?”. Hay un mar de consultores independientes, agencias y empresas cuya especialidad es ayudarle a usted y a su negocio a ir por el buen camino, pero ¿cómo se hace una selección y se elige al consultor adecuado para su situación particular? Exploremos los ocho pasos que debe seguir para contratar al consultor adecuado.
La primera cuestión es distinguir entre contratar a un consultor externo o elegir a alguien de dentro de su empresa o negocio. Las siguientes son pautas valiosas que debe seguir si desea contratar a un consultor para que apoye a su empresa durante una transformación empresarial.
El paso más integral es evaluar el currículum del consultor. Tanto si se trata de un individuo como de una empresa, es imprescindible investigar su repertorio. ¿En qué proyectos han trabajado? ¿Han trabajado en proyectos en el ámbito de su negocio? ¿Están especializados en la consultoría en su campo o están abiertos a trabajar en varios campos? Tener experiencia en varios campos les da ventaja y la capacidad de transferir soluciones de un sector a otro. Por otro lado, si se han centrado en un sector, puede significar una amplia experiencia, así como el amor y la comprensión del espacio en el que te encuentras. Otro aspecto a tener en cuenta es si pueden ofrecerte una cartera de trabajos. Está muy bien ver una lista de empresas con las que han trabajado y resúmenes de proyectos sobre el papel, pero los casos prácticos pueden ayudarte a analizar en profundidad sus métodos y su estilo de gestión de proyectos.
Cada vez más ejecutivos y responsables de la toma de decisiones contratan a consultores independientes para hacer frente a las lagunas de capacidad interna y a las iniciativas importantes. Las empresas, las consultorías y las firmas de inversión están recurriendo a consultores empresariales independientes y expertos en la materia para que les ayuden a abordar cuestiones urgentes, como el desarrollo de estrategias, las transformaciones, las reorganizaciones o los temas de fusiones y adquisiciones.
Aclare la fecha de inicio y la duración del compromiso. Para identificar a los candidatos idóneos, es muy conveniente saber si hay cierta flexibilidad o si los plazos son fijos. Además, conocer la duración de un compromiso es una información importante para los consultores interdependientes y su planificación.
Debe tener una visión clara del presupuesto que está dispuesto a asignar al consultor externo. La transparencia en el presupuesto ayuda a identificar a los consultores que cumplen todos los requisitos: experiencia y finanzas. La falta de claridad inicial sobre el presupuesto puede llevar a una pérdida de tiempo al iniciar el proceso de contratación con expertos que nunca se ajustarán a los requisitos presupuestarios.